El poder curativo de la crisis ( IV ) Grof


CUARTA PARTE:

AYUDA A LAS PERSONAS EN EMERGENCIA ESPIRITUAL
LA AYUDA EN CASOS DE
EMERGENCIA ESPIRITUAL


por Christina y Stanislav Grof


No dejaremos de explorar
y el final de nuestra exploración
será llegar al punto en que empezamos
y conocerlo por primera vez.

T. S. ELIOT Cuatro cuartetos


Existen multitud de formas de emergencia espiritual, que abarcan diversos niveles de intensidad. El grado de ayuda requerida depende, por lo tanto, de la situación. En algunos casos, el tratamiento puede limitarse a una ayuda específica para la persona en crisis; en otras ocasiones puede ampliarse hasta implicar a familiares y amigos, o a grupos de apoyo. Sin embargo, si el proceso es particularmente intenso, puede que sea necesaria una ayuda terapéutica profesional durante las veinticuatro horas del día. El enfoque de la relación con las personas en crisis tiene que ser flexible y creativo, basado en la valoración de la naturaleza individual de la crisis y en la utilización de todos los recursos disponibles.
La tarea más importante consiste en proporcionar a las personas en crisis un contexto positivo para que puedan vivir sus experiencias, e información suficiente sobre el proceso por el que están pasando. Es esencial que desechen el concepto de enfermedad y reconozcan la naturaleza curativa de su crisis. Puede ser invalorable el proporcionarles buenos textos acerca del tema y la oportunidad de hablar con personas que las comprendan, especialmente aquéllas que han pasado con éxito por crisis similares.
Es de gran ayuda para la persona que atraviesa una crisis psicoespiritual estar rodeada de personas que posean al menos una comprensión de la dinámica básica de la emergencia espiritual. El curso y el resultado de la crisis será muy diferen te dependiendo de que las actitudes e interacciones del reducido círculo de parientes y de amigos cercanos sean alentadoras y enriquecedoras o, por el contrario, temerosas, críticas y manipuladoras.
Lo ideal es incluir a la familia, a las parejas y a los amigos cercanos en la red de apoyo desde el principio y ofrecerles tanta información sobre la situación como sea posible. Quién debe ser incluido concretamente, y en qué momento, depende de las circunstancias de cada individuo. La cualidad de la relación con la persona que está en crisis, la compatibilidad general de las características personales de los que ayudan y su actitud frente al proceso se hallan entre los criterios esencia les en los que basamos nuestras decisiones. Además de los libros y exposiciones sobre el tema de la emergencia espiritual, los grupos de terapia vivencia] pueden ser una fuente importante de comprensión de los estados no ordinarios de conciencia en su potencial positivo para las personas que tienen que ayudar a alguien que está en crisis.
En muchos casos, puede ser de gran ayuda un buen maestro o maestra espiritual que conozca el territorio interno por su propia experiencia, o un grupo espiritual local. Dichas personas tal vez puedan ofrecer a alguien que pasa por una emergencia espiritual la oportunidad de hablar sobre algunas de sus experiencias extraordinarias y proporcionarles solidaridad y apoyo. La práctica espiritual, individual o de grupo, puede ofrecer un buen contexto para trabajar con las experiencias que surgen, si el proceso no es demasiado abrumador.
Sería ideal tener un a red de grupos de apoyo específica mente formados para las personas que atraviesan emergencias espirituales y para sus familiares y amigos, lo mismo que existen programas en el campo de la adicción como el de los Alcohólicos Anónimos. Todavía no conocemos ningún grupo parecido en el área de la emergencia espiritual, pero con un poco de esfuerzo dicha red podría desarrollarse muy rápidamente.
Para las crisis espirituales que no son muy graves, las so luciones expuestas anteriormente pueden ser suficientes. Muchas personas que han tenido experiencias poco comunes quedan perplejas y aturdidas por ellas, pero pueden arreglárselas para funcionar adecuadamente en la vida cotidiana. Todo lo que necesitan es el acceso a la información correcta, una conversación ocasional de apoyo, y un buen entorno para la práctica espiritual.
Bajo circunstancias favorables, si están disponibles buenos sistemas de apoyo, es posible integrar experiencias que suponen incluso un mayor desafío y que las personas en crisis no serían capaces de enfrentar sin ayuda. Sin embargo, si el pro ceso se vuelve abrumador e interfiere gravemente con el funcionamiento cotidiano, deben tomarse otras medidas terapéuticas. Aunque muchos de los juicios y procedimientos descritos en este capítulo exigen una experiencia terapéutica. las reglas y estrategias básicas que expondremos pueden ser útiles para cualquiera que desee ayudar.

La primera tarea y la más importante para cualquiera que trabaje con personas en crisis es establecer una relación abierta y de confianza. Inicialmente, esta relación ayudará a establecer un informe de lo que está sucediendo, que será tan fiel y exacto como la persona sea capaz de proporcionar bajo sus circunstancias. Posteriormente, la confianza será el factor crítico más importante en la verdadera asistencia terapéutica.
Además de las cualidades habituales que invitan a la confianza, como un interés humano auténtico, la integridad personal y la honradez básica, es esencial un sólido conocimiento de los estados no ordinarios de conciencia, a partir de la experiencia personal y del trabajo con otras personas. La persona que está en crisis es muy sensible y reconocerá inmediatamente si la actitud de la persona que le ayuda está basada en una verdadera comprensión empática o si proviene de un modelo profesional médico rutinario. En este proceso puede ser de gran ayuda el conocimiento de la cartografía de los estados no ordinarios de conciencia.
El próximo paso para el facilitador es decidir si utilizar las estrategias de la psicoterapia transpersonal es apropiado para el caso en cuestión o si es más indicado el tratamiento médico tradicional. Un buen examen médico constituye una parte absolutamente necesaria de esta decisión. No queremos pasar por alto, y en consecuencia desatender, estados que pueden ser diagnosticados por las técnicas de laboratorio y clínicas actuales y que exigen atención médica, como infecciones, tumores o enfermedades circulatorias cerebrales.
Cuando los exámenes médicos son negativos, tenemos que evaluar la actitud personal de la persona y su "estilo vivencial". Es fundamental que la persona en crisis esté abierta a la idea de que el problema reside en su propia psique, y que no "proyecte" sobre cualquier persona o acontecimiento sus propias dificultades, ni les culpe de ellos. Y, por supuesto, debe querer enfrentarse a experiencias intensas.
Una vez que empieza el trabajo terapéutico, es importante que el facilitador y la persona en crisis compartan ciertos conceptos básicos. Deben estar de acuerdo en que las dificultades
no son manifestaciones de una enfermedad, sino de un proceso que es curativo y transformador. Aceptan todas las experiencias que surgen -biográficas, perinatales y transpersonales- como elementos normales de la psique humana. Deben estar de acuerdo en que el estado que se atraviesa no es pato lógico perse, aunque pueda ser muy inconveniente e inapropiado para las circunstancias ordinarias de la vida. La confrontación con tales experiencias no habituales ha de ser limitada lo más posible a las situaciones que no creen problemas y en las que exista una ayuda.
Tanto el mundo consciente de la realidad consensual como el mundo arquetípico del inconsciente son aspectos auténticos y necesarios de la psique humana. Se complementan uno al otro, pero son dos campos diferentes que no deberían con fundirse. Aunque es importante reconocer los dos y respetar sus exigencias con una buena discriminación, cada uno en su tiempo y lugar; responder a ambos simultáneamente crea confusión y puede ser perjudicial para funcionar normalmente en la vida diaria.
Esta comprensión general del proceso conduce a una combinación de dos estrategias alternativas. En la primera categoría, existen varios enfoques que facilitan el proceso y con tribuyen a realizar su potencial curativo; éstos son definitiva mente preferibles siempre que sea posible aplicarlos. En la segunda, existen varias medidas que pueden ser utilizadas para reducir la intensidad del proceso; sólo deben emplearse en situaciones en las que la persona en crisis tiene que atender obligaciones de la vida cotidiana y las circunstancias no son favorables para el trabajo vivencial.
Entre las técnicas blandas que facilitan y aceleran el proceso de transformación se encuentran diversas técnicas de meditación, la meditación en movimiento, el canto en grupo y otras formas de práctica espiritual. Un enfoque más radical es crear situaciones en las que uno puede adentrarse en sí mismo, preferiblemente utilizando la musica, y dar rienda suelta la expresión de las emociones y a las energías físicas que surjan, mediante el llanto, el grito, las sacudidas u otros movimientos corporales, siguiendo siempre la trayectoria natural del proceso. Trabajar con sueños, (lanza interpretativa, dibujo y pintura y llevar un diario pueden también ayudar a asimilar las experiencias internas. Las energías físicas y emocionales perturbadoras pueden ser eliminadas mediante diversas actividades físicas, como, por ejemplo, correr, nadar o hacer trabajos manuales que supongan un gran esfuerzo físico.
La siguiente opción en las estrategias de ayuda es el trabajo sistemático con un terapeuta con experiencia, ya sea individual o en grupo. En las crisis espirituales pueden ser de utilidad diversos enfoques desarrollados por la psicología humanística y transpersonal, como la imaginación junguiana activa, la práctica y la Gestalt de Fritz Perls, la psicosíntesis de Assagioli, los distintos métodos neoreichianos, la terapia del juego con arena de Dora Kalff... Puesto que las experiencias de emergencias espirituales tienen a veces un importante componente psicosomático, hay que añadir al método de ayuda alguna buena técnica de trabajo corporal. También tiene cabida aquí la acupuntura, que puede ser enormemente eficaz para disolver los bloqueos energéticos en diversas partes del cuerpo e integrar las emociones difíciles.

Para obtener resultados óptimos, la estrategia terapéutica general tiene que cumplir ciertos criterios básicos. No debe limitarse a hablar y tiene que permitir la experiencia plena y la liberación directa de la emoción. Es absolutamente esencial respetar la sabiduría curativa del proceso de transformación, favorecer su curso natural y reconocer y aceptar todo el espectro de la experiencia humana, incluida la gama de vivencias perinatales y transpersonales. Por supuesto, el terapeuta ha de estar abierto a la dimensión espiritual y reconocerla como parte importante de la vida. Sin esta condición, el pro ceso terapéutico será desviado y violentado y no podrá alcanzar sus objetivos.

Nosotros hemos desarrollado una técnica vivencial que incluye todos los criterios expuestos. Este método, conocido bajo el nombre de Trabajo de Respiración Holotrópica, combina la respiración controlada, la música de evocación y una especial atención al trabajo corporal. Puede activar la psique y hacer surgir a la conciencia importantes elementos inconscientes, que se hacen disponibles para el necesario trabajo terapéutico. Esta técnica puede facilitar y acelerar el proceso en situaciones como las emergencias espirituales, en las que el inconsciente ya está activo. Exponer con más detalle este método excedería el alcance de este artículo; todos sus aspectos han sido descritos en el libro de Stanislav Grof The Adventure of Self-Discovery.
Crear situaciones especiales en la propia vida en las que sea posible confrontar y analizar los elementos inconscientes que surjan ayuda a eliminar, durante el resto del día, las intrusiones no deseadas de los componentes perturbadores de aquéllos. Esto exige un sitio en el que se puedan expresar -con mucho ruido, si es necesario- las emociones que vayan apareciendo. Cuando las circunstancias no permiten esta posibilidad y se ha de atender a tareas urgentes prácticas, es posible recurrir a técnicas de la segunda categoría -aquéllas que inhiben el proceso y lo hacen más lento. Hay que subrayar que éstas constituyen la segunda alternativa y sólo deben ser utilizadas como medida temporal. En cuanto la situación lo permita, hay que volver a las estrategias que alientan el pro ceso, ya que el trabajo de expresión lo acelera y facilita que llegue a su final plenamente logrado.
Para desacelerar el proceso se deben interrumpir momentáneamente toda clase de meditación y de prácticas espirituales. También suele ser eficaz un cambio de dieta; el cambio de una dieta vegetariana ligera a comidas más pesadas que incluyan carne, queso y bebidas refrescantes puede tener una gran influencia para el "aterrizaje". También pueden ser convenientes baños calientes y efectuar simples trabajos domésticos en la casa o en el jardín. Si uno ha localizado situaciones que tienden a activar el proceso, debe evitarlas por el momento si le es posible. Para algunas personas podrían ser las situaciones sociales complejas o los lugares muy concurridos; para otras, la música muy alta y la atmósfera ruidosa de las grandes ciudades, o incluso una determinada clase de vibración, como el zumbido de un avión a reacción. En situaciones especialmente estresantes tal vez sea necesario el uso de tranquilizantes.
Llegados a este punto, es necesario hacer una advertencia. Hay personas que al pasar por una emergencia espiritual piensan que servirse del alcohol, de ciertas drogas o de los calmantes puede hacer más manejable la experiencia al reducir la intensidad del proceso y suprimir los síntomas emocionales y físicos más graves. Sin embargo, aquellas personas que tienen un problema no identificado de dependencia de la quimioterapia corren el riesgo de volverse adictas. Por esta razón, hay que ser extremamente precavidos. El hecho de que algunas de estas drogas puedan ser prescritas por un médico en lugar de ser automedicadas no las hace más seguras.
La situación es mucho más complicada cuando la crisis se vuelve grave y el individuo desarrolla tendencias autodestructivas o presenta problemas de relación, porque está muy agitado, produce alboroto o crea cualquier otro tipo de dificulta des. En estas circunstancias, el trabajo psicoterapéutico puede continuarse sólo si existe una supervisión durante las veinticuatro horas del día. Desafortunadamente, existen muy pocas facilidades para que sea posible este apoyo de veinticuatro horas diarias sin utilizar la medicación inhibitoria de rutina.
Existen muchos obstáculos que se interponen normalmente en el camino para el establecimiento de esta clase de centros. Algunos son de tipo legal, político y económico; otros están relacionados con la rigidez de la política de la seguridad social. Mientras no se establezcan dichos centros y se hallen plenamente disponibles, será difícil utilizar nuevos enfoques con las personas que atraviesan emergencias espirituales agudas. Éstas tendrán que elegir entre la hospitalización con sus terapias tradicionales inhibitorias y las diferentes clases de improvisaciones y de compromisos según las circunstancias de cada caso. A pesar de todos los obstáculos y dificultades, la creación de tales centros es una condición absolutamente necesaria para el tratamiento con éxito de las crisis psicoespirituales agudas.



EPILOGO: LA EMERGENCIA ESPIRITUAL Y LA CRISIS GLOBAL



por Stanislav Grof y Christina Grof


Una mañana me desperté y decidí mirar por fuera de la escotilla para ver lo que había. Estábamos sobrevolando América y de repente vi nieve, la primera nieve que veíamos desde que estábamos en órbita. Como polvo de luz, se fundía con los contornos de la tierra, con las venas de los ríos. Pensé que era la nieve de otoño y que la gente se preparaba para el invierno. Minutos después estábamos sobrevolando el Atlántico, Europa, y a continuación Rusia. Yo nunca había visitado América, pero imaginaba que la llegada del otoño y del invierno es lo mismo allí que en otros lugares y que prepararse para éste era igual que en otras partes. Entonces, comprendí de golpe que todos somos hijos de nuestra Tierra. No importa a qué lugar dirijáis la mirada. Somos hijos de la Tierra y debemos tratarla como la Madre que es de todos nosotros.

Cosmonauta soviético ALEKSANDR ALEKSANDROV The Horse Planet


Epílogo
La ciencia moderna tiene todo el conocimiento necesario para eliminar la mayoría de las enfermedades, combatir la pobreza y el hambre, y generar una gran abundancia de energía segura y renovable. Poseemos suficientes recursos y poder humano para realizar los más descabellados sueños que la humanidad haya podido tener.
Sin embargo, a pesar de todo este progreso, estamos más lejos que nunca de ser felices y de estar liberados de las preocupaciones por el futuro. Los mayores triunfos tecnológicos - energía atómica, cibernética, naves espaciales, rayos láser, electrónica, ordenadores, química y ciencia bacteriológica han sido desviados hacia objetivos de guerra que han desencadenado un poder destructivo inimaginable. Cientos de millones de personas están muriendo de hambre y de enferme dad, dos fenómenos que podrían remediarse con los billones de dólares gastados cada año en la locura de la carrera armamentística. Es más, existen diferentes escenarios plausibles del día del juicio final, que van desde las diferentes clases de destrucción gradual del entorno hasta la destrucción repentina e inmediata por un holocausto nuclear, y que nos ofrecen el dudoso privilegio de ser la primera especie en la historia del planeta que ha desarrollado el potencial de cometer un suicidio colectivo y, lo que es peor, de destruir todas las demás formas de vida en este acto.
A la vista de esta peligrosa situación, es vital que reconozcamos las raíces de la crisis global y desarrollemos reme dios efectivos para resolverla. La mayoría de los enfoques existentes de gobiernos y de otras instituciones se centran en medidas militares, políticas, administrativas, legales y económicas que reflejan las mismas estrategias y actitudes que son las causantes de la crisis, se dirigen a los síntomas y no a las causas y en consecuencia producen, en el mejor de los casos, resultados limitados.

Cuando poseemos los medios y el saber tecnológico para alimentar a toda la población del planeta, garantizando un razonable nivel de vida para todos, para combatir la mayoría de las enfermedades, reorientando las industrias hacia fuentes renovables de energía, y para prevenir la contaminación, ¿qué es lo que nos impide dar estos pasos positivos?
La respuesta reside en el hecho de que todas las situaciones graves mencionadas son síntomas de una misma crisis funda mental. En última instancia, los problemas a los que nos enfrentamos no son en sí mismos puramente económicos, políticos o tecnológicos. Todos ellos son reflejo del estado emocional, moral y espiritual de la humanidad actual. Entre los aspectos más destructivos de la psique humana se encuentran la agresividad dañina y la codicia insaciable. Éstas son las fuerzas responsables del inimaginable despilfarro de las guerras actuales. También impiden una distribución más adecuada de la riqueza entre los individuos, clases y naciones, así como una nueva orientación hacia las prioridades ecológicas esenciales para la continuación de la vida en este planeta. Estos elementos destructivos y autodestructivos de la condición huma na actual reflejan directamente la alienación de la humanidad contemporánea, tan alejada de sí misma.
A la vista de esta situación, uno de los pocos hechos esperanzadores y alentadores del mundo de hoy es el renacimiento de la búsqueda mística y del interés por las antiguas tradiciones espirituales. Las personas que han tenido intensas experiencias transformadores y que han logrado aplicarlas en sus vidas cotidianas manifiestan cambios muy específicos en sus valores. Este hecho conlleva una promesa para el futuro del mundo, puesto que representa un movimiento que está fuera de las características de la personalidad destructiva y autodestructiva y la emergencia de otras que potencian la supervivencia individual y colectiva.

Las personas implicadas en el proceso de emergencia espiritual tienden a desarrollar una nueva apreciación y reverencia por todas las formas de vida y una nueva comprensión de la unidad de todas las cosas; estas actitudes suelen desembocar en una gran implicación ecológica y una mayor tole rancia hacia todos los seres humanos. El respeto por la humanidad entera, el amor por todas las formas de vida, y el pensamiento global desde la perspectiva del planeta entero, se vuelven prioritarios sobre los intereses reducidos de individuos, familias, partidos políticos, clases, naciones y credos. Lo que nos conecta a todos nosotros y lo que tenemos en común se vuelve más importante que nuestras diferencias, que ya se ven más como potenciadoras que como amenazadoras. En las actitudes que caracterizan las emergencias espirituales, podemos ver la contrapartida de la intolerancia, la falta de respeto hacia la vida, y la quiebra moral, que son las causas que están en la raíz de la crisis global. Así pues, esperamos que el interés creciente por la espiritualidad y la alta incidencia de las experiencias místicas espontáneas anuncien un cambio en la conciencia de la humanidad que ayude a invertir nuestro actual curso autodestructivo.
Hemos visto repetidamente que las personas que viven emergencias espirituales se benefician enormemente de los enfoques que están en la base del potencial transformador de estos estados. Las nuevas estrategias pueden tener también efectos muy beneficiosos en su entorno humano inmediato -familiares, amigos, y conocidos. Es apasionante saber que, además, dicha actividad puede tener relevancia para toda la humanidad considerada como un todo, al ayudar a aliviar la crisis a la que todos nosotros nos enfrentamos.



LECTURAS

COMPLEMENTARIAS


La comprensión alternativa de las psicosis

Uno de los mayores obstáculos para aceptar la idea de la emergencia espiritual es la utilización indiscriminada del concepto de enfermedad para todos los estados no ordinarios de conciencia. Entre los críticos más claros de la manera en que el modelo médico se aplica a la psiquiatría se encuentra Thomas Szasz; en este sentido tiene especial relevancia su famoso libro, La fabricación de la locura (Ed. Kairós, Barcelona). Otros representantes importantes de esta tendencia crítica son el controvertido psiquiatra R.D. Laing, autor de La política de la experiencia, y Kazimierz Dabrowski que, en su libro Positive Desintegrarion, subraya el potencial cu rativo de muchos estados tradicionalmente confundidos con enfermedades mentales.


Enfoques psicológicos de las psicosis

Existe una gran abundancia de obras psicoanalíticas que intentan explicar diversos estados psicóticos a través de los mecanismos psicológicos y que los tratan con psicoterapia en lugar de hacerlo con terapias biológicas. Pueden encontrarse contribuciones significativas a estos esfuerzos en las obras de Sigmund Freud, Karl Abraham, Victor Tausk, Melanie Klein, Harry Stack Sullivan y otros michos. A este grupo de enfoques pertenecen también los estudios sobre las estructuras fa miliares y las interacciones que conducen a la psicosis, incluidos en los escritos de Theodore Lidz, Gregory Bateson y otros autores. Los esfuerzos por tratar con psicoterapia a pacientes psicóticos culminaron en el trabajo de Frieda Fromm Reichmann. Una gran limitación de todos estos intentos es la estrechez del marco conceptual, que carece de una auténtica comprensión de la dimensión transpersonal y reduce la espiritualidad a problemas no resueltos de la primera infancia.


La comprensión transpersonal de los estados no ordinarias de conciencia

La obra de C.G. Jung constituye una rara excepción al rechazo de la espiritualidad por la psicología profunda; él expandió el modelo de la personalidad humana más allá de su biografía e introdujo la dimensión transpersonal en la psiquiatría. Su trabajo revolucionó la teoría de los estados no ordinarios (le conciencia; sus conceptos del inconsciente colectivo, la dinámica arquetipica, el ego y el ser, la sincronicidad, y otros muchos, constituyen las piedras angulares de la actual comprensión de las psicosis. Se pueden encontrar secciones muy relevantes desde el punto de vista de la emergencia espiritual en los libros de Jung y en las obras de sus seguidores. Jung ha escrito también estudios centrados específicamente en este campo, como The Psichogenesis of Mental Disease. El libro de June Singer. Boundaries of the Soul, es un resumen, fácil de leer, de los principios de la teoría y de la práctica junguianas. En su libro Energías del amor (Ed. Kairós, Barcelona) June Singer explica su propio proceso de individuación.

La persona que ha desarrollado de manera más creativa las ideas de Jung sobre la psicosis es John Weir Perry, autor de The Far Side of Madness, Roots of Renewal in Myth and Madness, y otros muchos escritos sobre este tema. Sus libros, basados en un intenso trabajo con clientes que han padecido estados graves, constituyen una valiosa fuente de información sobre el papel de la dinámica arquetípica en las crisis transpersonales. También describen el enfoque terapéutico que desarrolló en su práctica privada y en Diabasis, un centro de tratamiento innovador que fundó en San Francisco.
La psicología junguiana demostró el significado primordial del estudio de la mitología para la comprensión de la psique humana en general, y de las psicosis en particular. A este res pecto, las mejores fuentes se encuentran en los libros del mitólogo contemporáneo Joseph Campbell, como The Mythic Iinage y Las máscaras de Dios. Campbell ha tratado el tema de la relevancia que tiene la comprensión de los mitos en la espiritualidad y en las psicosis, concretamente en sus libros El héroe de las mil caras y Myths to live by. Una fuente extraordinaria de las ideas de Campbell es su libro El poder de! mito, una serie de conversaciones con Bill Moyers, también disponible en vídeos comerciales. Muchas de estas brillantes percepciones internas son directamente aplicables a las crisis que acompañan a los procesos de transformación.
Roberto Assagioli, el psiquiatra contemporáneo italiano fundador del sistema llamado psicosíntesis, elaboró muchas ideas básicas relativas a la importancia psicológica de la es piritualidad y al concepto de emergencia espiritual. Todas ellas están resumidas en su libro Psvchosyntesis.
Los cuatro libros clásicos sobre espiritualidad, Cosmic Consciousness de Richard Bucke, Ecstasy de Margharita Laski, Varieties of Religious Experience de William James, y Mysticism de Evelyn Underhill, son valiosas fuentes de información directamente aplicable a los problemas de las crisis transpersonales. También debemos mencionar en este con texto el libro de Anton Boisen, The Exploration of the Inner World, y los de Wilson van Dusen, The Natural Depth in Man y The Presence of Other Worlds, este último inspirado en los escritos filosóficos de Emanuel Swedenborg, así como Qué es la iluminación (Ed. Kairós, Barcelona) y La experiencia mística (Ed. Kairós, Barcelona), obras colectivas recopiladas por John White.
Entre las fuentes importantes de psicología transpersonal que han conducido a una nueva comprensión de la espirituali dad se encuentra la investigación de Abraham Maslow, autor
entre otros libros de Religions, Values and Peak Experiences, de El hombre autorrealizado. (Ed. Kairós, Barcelona) y de La personalidad creadora (Ed. Kairós, Barcelona). Maslow de mostró sin ningún género de dudas que las experiencias místicas, o "experiencias cumbre" ~como él las llamó-, no pueden ser confundidas con enfermedades mentales.
La investigación clínica de los estados no ordinarios de conciencia inducidos por las sustancias psicodélicas, y también por técnicas sin utilización de sustancias químicas, con tiene muchas claves para una comprensión alternativa de los estados psicóticos. Gran parte de esta información está con tenida en los libros de Stanislav Grof, Psicología transpersonal. Nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia (Ed. Kairós, Barcelona), The Adventure of Self-Discovery, y Más allá de la muerte (Ed. Debate, Madrid), éste último en colaboración con Christina Grof.
Entre las contribuciones recientes al problema de la espiritualidad y de la psicosis se encuentra toda la obra de Ken Wilber. En una serie de libros claros y de amplio contenido, en especial El espectro de la conciencia (Ed. Kairós, Barcelona), La conciencia sin fronteras (Ed. Kairós, Barcelona) y El proyecto Atman (Ed. Kairós, Barcelona) esboza su teoría globalizante de la personalidad humana, que él llama psicología del espectro. Para el tema de la emergencia espiritual es de particular interés su libro escrito en colaboración con Jack Engler y Daniel Brown, Transformations of Consciousness, que aplica el concepto de la psicología del espectro a la comprensión de la psicopatología e incluye los diversos tipos de crisis espirituales.
También debemos mencionar dos estudios especialmente centrados en el problema de la emergencia espiritual: la guía práctica de Emma Bragdon, Helping People in Spiritual Emergency, y la tesis doctoral de Bonnie Lee Hood, "Transpersonal Crisis: Understanding Spiritual Emergencies". Relatos personales interesantes de crisis espirituales son An Experience of Enlightement de Flora Courtois, Daughter of Fire de Irina Tweedie, el artículo de Naomi Steinfeld "Surviving the Chaos of Something Extraordinary", y el capítulo de Christina Grof de nuestro próximo libro sobre emergencias espirituales: The Stormy Search for the Self.

Información específica sobre diversas clases de emergencia espiritual

Para el tipo de emergencia espiritual que tiene una gran similitud con las crisis chamánicas, las mejores fuentes de información básica son el libro clásico de Mircea Eliade
Shamanism: The Archaic Techniques of Ecstasy, y el de Joseph Campbell The Way of Animal Powers. El excelente libro de Michael Harner El camino del chamán (Ed. Swan, Madrid) inspirado en la sabiduría chamánica de diferentes culturas, ofrece líneas de guía prácticas para trabajar con las técnicas y experiencias chamánicas. Otras fuentes suplementarias de información son: The Shaman's Doorway, de Stephen Larsen, Shaman: The Wounded Healer y Shantanic Voices, de Joan Halifax. y Dreatntime and Inner Space: The Way of the Shaman, de Holger Kalweit, El viaje del chamán, de Gary Doore (Ed. Kairós, Barcelona), y la próxima obra de Roger Walsh Cosmic Travelers: A Psychological View of Shamanism, además del artículo de Julian Silverman "Shamans and Acute Schizophrenia". Los libros de éxito de Carlos Castaneda, a pesar de sus licencias poéticas, constituyen una mina de oro de información sobre el chamanismo.

El tipo de crisis transpersonal que tiene las características del despertar de la Kundalini ha sido descrito a grandes trazos en los antiguos textos tradicionales tántricos indios. Entre las mejores fuentes actuales se encuentran las siguientes obras:
Kundalini: The Secret of Life y El juego de la conciencia, de Swami Muktananda, Kundalini: The Arousal of the Inner Energy, de Ajit Mookerjee, los libros del pandit Gopi Krishna, en particular Kundalini: el yoga de la energía (Ed. Kairós, Barcelona) y Kundalini for the New Age, The Kundalini Experience: Psychosis or Transcendence de Lee Sannella, y la recopilación de John White Kundalini: Evolution and Enlightement. Una detallada exposición académica sobre el tema puede encontrarse en The Serpent Power de John Woodruffe.
Ya han sido mencionados los libros de Abraham Maslow sobre "experiencias cumbres" y los escritos de John Perrys sobre las crisis que implican una renovación mediante el retorno al centro. La literatura original sobre reencarnación y experiencias de vidas pasadas es muy amplia y de calidad desigual. Una buena introducción clásica al tema son los pasajes correspondientes del texto psicológico budista The Path of Purification. Entre los tratados modernos, pueden ser interesantes Twenty Cases Suggestive of Reincarnation de Ian Stevenson, y Other Lives, Other Selves de Roger Woolger.
Las obras actuales de parapsicología pueden ser muy útiles en los casos en los que los estados no ordinarios de conciencia conllevan un componente significativo de fenómenos psíquicos, como experiencias de salidas del cuerpo, estados de trance, precognición, telepatía y visión a distancia. El campo de las experiencias de salidas del cuerpo ha sido descrito en el libro autobiográfico de Robert Monroe Journeys out of the Body, y ha sido estudiado de una manera objetiva por Charles Tart. Entre los libros que ofrecen información sustanciosa sobre varios aspectos de los fenómenos psíquicos se encuentran: PSI Scientific Studies of the Phsychic Realm y El despertar del usel f» (Ed. Kairós, Barcelona) de Tart, The Song of the Siren: A Parapsychological Odissey y Hurtan Possibilities de Stanley Krippner, Mind Reach: Scientists Look at Psychic Ability de Russel Targ y Harold Puthoff, y The Mind Race de Keith Harary. Las personas que quieran saber más acerca de la "canalización" (Channeling) deberían leer el excelente libro de John Klimo, Channeling: Investigations on Receiving Information from Paranormal Sources. Sobre la sincronicidad pueden encontrarse más datos en el estudio original de Carl G. Jung titulado Synchronicity: An Acausal Connecting Principle y en Sincronicidad: puente entre mente y materia (Ed. Kairós, Barcelona), de F. David Peat.
Sobre las experiencias al borde la de muerte puede encontrarse más información en Vida después de la vida de Raymond Moody, Life and Death y Heading toward Omega de Ken Ring. y Recollections of Death de Michael Sabom. Dentro de la extensa literatura sobre ovnis, la mejor información general puede encontrarse en UFOs in Space de Jacques Valle. Por otro lado, el estudio de C.G. Jung Flying Saucers: A Modern Myth of Things Seen in the Skies ofrece fascinantes percepciones internas psicológicas sobre el tema.
La fuente más interesante de información, en lo que con cierne al problema de los estados de posesión, son los libros actuales sobre el tema estrechamente relacionado con ellos de las personalidades múltiples, que está recibiendo reciente mente mucha atención. Una buena introducción sería el libro de R. Allison, Minds in Many Pieces.



NOTAS Y REFERENCIAS


ASSAGIOLI: AUTORREALIZACIÓN Y PERTURBACIONES PSICOLÓGICAS


1. Uno de los principales puntos de interés de Assagioli y uno de los temas importantes de sus escritos inéditos fue el estudio de las correspondencias sociales con los patrones del desarrollo individual. Observando a la sociedad como si fuera una persona (véase Donald Keys, "The Synthesis of Nations", Synthesis, 2, p.8), resultan familiares los síntomas de la crisis individual descritos en los últimos párrafos: ciertamente caracterizan muchos de los comportamientos y estados colectivos de la mente en la sociedad actual. Tomados en su conjunto, estos síntomas sociales pueden verse como la manifestación de una crisis existencial en el seno mismo de la sociedad. Esta crisis señala un despertar de la sociedad como un todo -un despertar observado por un número creciente de personas-. Visto desde esta perspectiva, puede ser útil considerar las muchas dificultades socia les que nos son familiares a todos a la luz de los patrones y sugerencias que Assagioli esboza para el individuo en su artículo.

2. Esta es la razón por la que es necesario realizar un cierto nivel de psicosíntesis -de integración de la personalidad alrededor del centro de la identidad o "yo" -, antes, o al mismo tiempo, de realizar la psicosíntesis espiritual -la fusión de la personalidad con las energías supraconscientes y del "yo" con el "Yo transpersonal".
3. Esta distinción entre el "yo" y el "sí mismo" o el "Ser" ["Yo superior" o "Yo transpersonal"] y la relación entre ambos está explicada en el articulo de Betsie Carter-Haar "Identity and Personal Freedom", Synthesis, 2, pp.89-90, 1977.
4. Puede encontrarse información suplementaria sobre el concepto de niveles de organización en "Drive in Living Matter to Perfect Itself' de Albert Szent-Gyorgyi, Synthesis, 1, p.14, 1977.
5. Este proceso de evocar un modelo ideal lo utilizan con frecuencia voluntariamente los maestros espirituales para estimular el crecimiento de las personas que están guiando. Véase también Synthesis, 2, p.40, 1977.
6. Véase Assagioli, Psychosynthesis, A Manual of Principles and Techniques, Viking Press, Nueva York, 1971, pp. 267-277.
7. Con frecuencia la situación se complica por el hecho de que existe una mezcla de factores "regresivos" y "progresivos". En es tos casos, los individuos pueden alcanzar un alto nivel de desarrollo en algunas partes de su personalidad y estar sin embargo dominados por conflictos inconscientes o verse dificultados por ciertas fijaciones infantiles.
8. Todo el proceso es por fuerza complejo y largo, y en otros escritos me he ocupado de él con mayor detalle.


KALWEIT: CUANDO LA DEMENCIA ES UNA BENDICIÓN: EL MENSAJE DEL CHAMANISMO


1. Diószegi, V. Tracing Shamans in Siberia. Oosterhaut, 1968, p.58.

2. Idem, p.57.
3. Idem, p.279.
4. Diószegi, V. "Der Werdegang zum Shamanen be¡ den nordo estlichen Sojoten". Acta Ethnographica, no. 8, 1959, pp.269-291.
5. Diószegi, V. "Zum Problem der ethnischen Homogeneitát des tofischen (karagassischen) Schamanismus". Glaubenswelt and Folklore der sibirischen Vólker. Budapest, 1963, p.267.
6. Boas, F. The Religion of the Kwakiutl Indians (segunda parte). Nueva York: AMS Press, 1930.
7. Idem, p.46.
8. Loeb, E.M. "Shaman and Seer". American Anthropologist, no.31, 1029, p.66.
9. Callaway, C.H. The Religious System of the Amazula, no.15, Londres: Publications of the Folk-Lore Society, 1984, p.259.
10. Good, C.M., y otros autores, "Gukunura mundu: TheIniciation of a Kikuyu Medicine Man". Anthropos 75, no. 1-2, 1980, pp.86-116.
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